Parque Geológico

Conocer nuestro entorno natural es observar, describir e interpretar los elementos que lo componen: la flora, las rocas, el agua. Cualquiera de ellos está presente en las imágenes más bellas de la superficie terrestre.

 

Cuando por un desastre parte de esta belleza se pierde, aún se pueden observar las rocas. Pasado un tiempo, ellas desarrollarán de nuevo un suelo, que será regado por la lluvia y sostendrá las plantas y animales que atraerán de nuevo al Hombre. Por esto, las rocas, aparentemente inanimadas, contienen las palabras de historias que todavía no nos han sido contadas. Relatos que nos hablan de antiguos mares que se desplazaron empujados por la emersión de las montañas; de tierras que se fracturan y se hunden para formar profundos valles; de animales que desaparecieron para siempre. Cuentos reales que duraron tiempos imaginables en cientos de miles de millones de años. Para que nos sean revelados hemos de aprender primero a leer las palabras escritas en los signos de las piedras.

 

Hace pocos años, una oleada de incendios destruyó gran parte del paisaje vegetal de las montañas del centro de la provincia de Valencia. Uno de ellos se inició en los límites del término municipal de Chera, cuyos habitantes vieron convertido en vapor y cenizas el patrimonio paisajístico que no había sido consumido por incendios anteriores. Algún día se recuperará totalmente, pero aquel entorno natural nunca volverá a ser contemplado por los mismos ojos. Tras las llamas quedaron, otra vez, las rocas al desnudo. En ellas, ahora, se pueden resaltar otros valores patrimoniales tan importantes como los que nos ofrecían los pinos, encinas y robles perdidos. Son valores que se obtienen de conocer como las rocas se ordenan en capas para poder formar un edificio regular, en el que grandes grupos de estratos se hallan fracturados manteniendo siempre una simetría planificada. Desde su construcción, hace muchos millones de años, la erosión ha esculpido su superficie remozando continuamente su aspecto externo.

 

Para mostrar cómo se ha formado este edificio se ha desarrollado la idea de establecer, en Chera, un Parque Geológico. Este parque, que cubre la mayor parte de su termino municipal, se disfruta al aire libre. En él se encuentra ejemplarmente representado la estructura geológica de una Fosa Tectónica, que es una depresión morfológica alargada, limitada por grandes fracturas que rompen el terreno en lo que es, algunos de las cuales, generalmente los situados en su parte central, e han hundido. En una estructura como ésta estuvo, hace 4 millones de años, la cuna de la Humanidad en el Suroeste de Africa, y por otra fluye el Rhin, uno de los ríos más caudalosos de Europa.

 

A diferencia de otras disciplinas que forman parte de las ciencias de la Tierra, la Geología mira hacia lo profundo, para descubrir la estructura tridimensional y la dinámica de la Tierra; pero además, lo hace con una dimensión histórica, pues intenta develar toda su evolución desde hace casi 4.600 millones de años. Esto implica pensar en dimensiones distintas a las habituales. Así, nuestro edificio en Chera tiene 70 km2 de extensión, 600 metros de desnivel en superficie y se ha desarrollado durante un intervalo de tiempo de casi 50 millones de años. Por suerte su visita y descubrimiento se realizan paso a paso, de forma que, analizando lo pequeño, se puede entender y explicar lo grande. Para mostrar esta estructura se han preparado siete itinerarios de campo. En cada uno de ellos se pueden analizar aspectos diferentes de nuestro entorno natural.

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